Este refrán, muy usado en mi querido cibao, me cae como anillo al dedo para contarles mi anécdota sobre el ciclo de medicina que estoy al terminar.
Resulta que nos pautaron que el ciclo duraba 8 semanas y que al final recibiriamos un examen final para valorar lo aprendido; estas informaciones fueron recibidas al principio del ciclo y por lo tanto yo calculé todas mis guardias, mis rotaciones y cuando era el último día en el hospital (siempre lo hago para saber cuando me escapo a Pto. Pta), según estos cálculos el día final era el 28 de julio y coincidía con mi última guardia (yo feliz pues pensé que no tenía que hacerla), señores, armé mi cocote de que el mismo 28 me iría a Pto. Pta. y duraría hasta el miércoles 2 de agosto, pues entro al próximo ciclo el 3 de agosto, que les digo, estaba contentísima y hasta tenía planes de ir a la pulguis boutique y surtirme de bolsos y zapatos a la moda por unos buenos precios, además hasta vendría de regreso con el novio que viene a pasarse su vacation conmigo (uyuyui).
Pues esos planes se volvieron PLANETA mis queriudos, llegó la secretaria de la UASD en el hospital que estaba de vacaciones y nos dañó el asunto y eso se puso peor que un berenjenal; ella habló con los residentes y les dijo que la fecha de finalización es el 31 de julio (haganse de cuenta que estan escuchando la musiquita de tragedia de una novela) y que el examen debía ser ese día, además debíamos cumplir con todos los servicios hasta el día del examen, OH DIOS, QUE JODER!!!!!!
Ella es buena gente y to´ pero coño si era para dañarnos el arreglo porque no se quedo de vacaciones hasta que salieramos.
Lo que es la vida del subalterno, del más chiquito, del raso, del muchacho de mandao que tiene que hacer lo que todo el mundo le dice.
Nada más me resta decir: QUE VAINA COÑO!!!!!